Santo Tomé. Sobre la basa de la escultura; también cabría en el costado, junto a la calle en cuesta de acceso.
Santo Tomé
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Descripción
Cuesta imaginarlo entre estos olivos, pero el suelo que pisas decidió, en parte, quién mandaría en el Mediterráneo. En el año 208 antes de nuestra era, en las inmediaciones de Santo Tomé, las tropas cartaginesas de Asdrúbal se enfrentaron a las legiones romanas de Escipión en la batalla de Baécula, en plena Segunda Guerra Púnica. La gran historia no siempre ocurre en las grandes ciudades: a veces se decide en una ladera de la Sierra.
Caminas sobre un campo de batalla milenario, y eso también explica cómo se fue construyendo este territorio: una tierra de paso, puerta de Andalucía entre el Norte y el Levante. Saberlo te convierte en algo más que un visitante: en testigo de un lugar donde el paisaje guarda memoria de imperios.
Está hecha para que tú completes la escena. Empuña la gladius romana o la falcata cartaginesa entre los dos guerreros y ponte, por un momento, en mitad de la batalla. Es una escultura para tocar y para fotografiarse en ella: tiene un hueco pensado para que te coloques y te integres como parte del paisaje. Su ubicación no es casual; se ha elegido en relación con el motivo, porque el contexto forma parte de lo que cuenta. Junto a la pieza encontrarás una placa con código QR que amplía esta información in situ.
Es un lugar sin masificar, que conserva la calma y la calidad ambiental de la Sierra. Visítalo con respeto: aparca antes de llegar al punto exacto, donde no estorbes, y acércate dando un pequeño paseo a pie. Evita el ruido y, si encuentras algún desperfecto, avisa a la policía local del municipio.
Forma parte de la Ruta Memoria y Paisaje de la Sierra. La siguiente escultura del circuito es Los niños costilleros.




