Chilluévar, Calle Sierra de Segura nº 1.
Chilluévar
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Descripción
Mira el tamaño de estos hombros. Los costilleros eran niños leñadores que abastecían de leña a los pueblos, cargando grandes haces sobre sus propias espaldas, a veces a más de diez kilómetros. Hasta los años cincuenta, este oficio de pura supervivencia perduró en esta zona y con frecuencia recaía en la infancia.
Ese esfuerzo invisible también construyó el paisaje: la leña calentaba las casas y sostenía la vida en una Sierra dura. Desde aquí se abre, además, la desconocida ruta hacia la carretera longitudinal de la Sierra de las Villas —con acceso directo desde Chilluévar—, precisamente la zona a la que este oficio estuvo tan ligado. Lo que para ti hoy es un paseo, para ellos era una jornada entera de trabajo.
Está hecha para que tú completes la escena. Ponte junto a los niños, échate el haz de leña a la espalda y siente, por un momento, lo que pesaba crecer en la Sierra. Es una escultura para tocar y para fotografiarse en ella: tiene un hueco pensado para que te coloques y te integres como parte del paisaje. Su ubicación no es casual; se ha elegido en relación con el motivo, porque el contexto forma parte de lo que cuenta. Junto a la pieza encontrarás una placa con código QR que amplía esta información in situ.
Es un lugar sin masificar, que conserva la calma y la calidad ambiental de la Sierra. Visítalo con respeto: aparca antes de llegar al punto exacto, donde no estorbes, y acércate dando un pequeño paseo a pie. Evita el ruido y, si encuentras algún desperfecto, avisa a la policía local del municipio.
Forma parte de la Ruta Memoria y Paisaje de la Sierra. La siguiente escultura del circuito es Quebrantahuesos.




