Variante GR 247.2 (etapa 1) Refugio Campo del Espino - Coto Ríos
Inicio en Google Maps
Municipio: Santiago-Pontones
22,5 km · 5h 55min
Descripción
Nombre de la ruta
Variante GR 247.2 (etapa 1) Refugio Campo del Espino - Coto Ríos
Código: GR-247-V2.1
Tipo de ruta
Lineal
Dificultad
Moderada
Distancia total
22,5 km
- · Tramos de Senda 24,45%
- · Tramos de Vía pecuaria 0%
- · Tramos de Asfalto o cemento 0,44%
- · Tramos de Pista, camino forestal o rambla 75,11%
Coordenadas
Inicio
38.032498, -2.722797
Fin
38.046398, -2.847143
Tiempo de marcha estimado
5h 55min
Tipo de firme
Pista, camino forestal o rambla en el 75,11% del trazado; 24,45% de senda, concentrada entre los km 2,9 y 8,4; y un 0,44% de asfalto en los últimos metros junto al Guadalquivir.
Desnivel máximo 2m
2
Medio
Severidad del medio natural
1
Itinerario
Orientación en el itinerario
2
Desplazamiento
Dificultad en el desplazamiento
3
Esfuerzo
Cantidad de esfuerzo necesario
Mapa de la ruta
Puntos de interés en la ruta
La etapa comienza en el refugio de pastores de Campo del Espino, a 1.700 metros de altitud, en medio de la imponente altiplanicie de Los Campos de Hernán Perea, el reino de la oveja de raza segureña, un vasto territorio de elevada altitud y casi desarbolado. Se inicia siguiendo el camino señalizado en dirección noroeste, teniendo a la derecha la cuerda montañosa de Pinar del Risco, de laderas escarpadas cubiertas por pinos laricios. Al cabo de 1,2 kilómetros se pasa una barrera que impide el paso a vehículos; las vistas son amplísimas. A partir del kilómetro 2,2 se camina por una cañada, con el camino menos panorámico y apareciendo pinos dispersos y enebros rastreros.
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Se llega a este pequeño llano rodeado de cerros donde hay un importante cruce señalizado de caminos. Hacia el norte, siguiendo el GR 7, se iría hacia el nacimiento del río Segura y Pontones; parte de ese camino, hasta el fantástico mirador de Juan León, está incluido en el GR 247 como derivación 6. Nuestra ruta continúa hacia el oeste, coincidiendo con el GR 7 hasta Coto Ríos, que haría de enlace directo con la etapa 17. Al atravesar la hoya se pasa otra barrera y el paisaje cambia radicalmente: se abandona la severa sobriedad de Los Campos para iniciar un largo descenso por una estrecha cañada entre rocas y pinos, donde abunda el majuelo y aparecen algunos arces, mientras en el cielo es fácil ver buitres y pueden sorprendernos algunos muflones.
Esta aldea, a 1.460 metros de altitud, está compuesta por unas cuantas casas humildes y ya en ruinas, bajo las que se extiende una estrecha y preciosa vega. Es un lugar muy especial en el GR 247 porque está deshabitada desde la misma época que Los Centenares, Los Miravetes o Las Canalejas: su abandono fue forzado por el Estado al crearse el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura en los años 60 del siglo XX. Se atraviesa la nava siguiendo las balizas, ya que el camino no está muy definido, con el arroyo a la izquierda; es frecuente la presencia de gamos y muflones, sobre todo en invierno. Al llegar a una pequeña chopera hay que cruzar el arroyo, y cuando acaba la veguilla se sale de ella rodeando la base del cerro en suave ascenso, pasando junto a la Tiná de Las Hoyas.
Justo al pasar la tiná sale de frente una estrecha senda señalada con una baliza, que hay que tomar. En este punto se aprecia un nuevo y brusco cambio de ambiente: se deja atrás el paisaje suave y humanizado de Las Hoyas y se desciende internándose otra vez en el bosque por una pequeña senda que recorre un largo barranco, el paraje conocido como Los Horcajillos. A menos de cien metros hay que cruzar al otro lado del mismo, fijándose bien en las balizas, y a partir de ese momento el arroyo queda a la derecha. Poco a poco el barranco se ensancha y la senda queda a mayor altura sobre el arroyo, siempre entre pinos. Al frente aparecen las rocosas montañas de la Sierra de Las Villas y por la derecha las cresterías de la Morra de Las Hormigas y del Puntal de Las Cabras.
En este punto la senda gira a la izquierda y cambia de vertiente, quedando abajo a la derecha, en el barranco que se abandona, el Cortijo de Cubero, también despoblado. Las vistas en este collado son impresionantes, pues a la izquierda, bien cerca, están los espectaculares farallones de El Banderillas. La senda baja a partir de aquí con pendiente más acusada y hace continuos quiebros. El pinar de laricio se vuelve más cerrado, por lo que se pierden las vistas hacia El Banderillas. A la derecha queda el Castellón de Los Toros, cuya característica plataforma rocosa apenas se ve desde aquí. En la senda abundan las sabinas y, al llegar al fondo del barranco, aparece boj junto al arroyo.
En este punto surge a la izquierda una minúscula senda con una baliza de dirección equivocada. Conviene desviarse por ella unos metros y llegar al pequeño cortijo de La Fresnedilla, abandonado hace ya muchos años. Es un lugar de extraordinaria belleza y uno de los puntos más atractivos del GR 247, donde lo más agreste se combina con los testimonios del poblamiento humano que hubo aquí hasta los años 70 del siglo XX. Su último morador fue Máximo Fernández Cruz, apodado «El Cojo de la Fresnedilla», que resistió hasta el final contra la expulsión forzada y acabó encarcelado. Se contemplan viejos bancales, grandes nogales y algunas ruinas, pero lo que más impresiona es la majestuosidad del lugar, casi al pie de los altos paredones de El Banderillas. De esos mismos paredones, en la Cueva del Nacimiento, nace el río Aguamulas.
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La senda llega a un gran mirador, que es donde acaba la pista forestal que sube desde el valle del Guadalquivir y que se seguirá a partir de ahora. Merece la pena detenerse de nuevo, porque desde el mirador se ve el mismo paisaje que desde La Fresnedilla pero desde el lado contrario, apreciando mejor lo imponente de El Banderillas y todo su entorno. Reiniciada la ruta, el ambiente cambia otra vez: ya se camina por pista forestal en suave descenso, en medio de un paisaje cien por cien forestal. El valle, muy estrecho al principio, se va abriendo poco a poco, y abajo a la izquierda se oyen siempre las aguas cantarinas del Aguamulas, un río corto pero limpio y salvaje al que se acompañará hasta su desembocadura en el Guadalquivir.
En este punto, conocido como Los Caracoles de las Juntas, confluye por la derecha el Arroyo del Hombre, que proviene del Cortijo de Cubero. Junto al arroyo parte un camino, al lado de una pequeña presa, que lleva hasta el Cortijo del Arroyo del Hombre, también llamado Cortijo del Tío Ratón. Es interesante desviarse por él, ya que al cabo de poco menos de dos kilómetros se descubre un lugar sorprendente: las minúsculas y primitivas estancias del cortijo están excavadas en la misma roca, un ejemplo extremo de adaptación del hombre a las condiciones del medio serrano. Siguiendo por la ruta, la frondosidad del bosque es cada vez mayor, sobre todo en la orilla opuesta, orientada al norte y conocida como La Asperilla Húmeda.
En este paraje, donde el Arroyo de la Campana confluye con el Aguamulas, sale un pequeño camino a la izquierda, a contramano, que baja al río; es un buen lugar para desviarse unos metros y acercarse cómodamente a sus aguas, disfrutando de una pequeña pradera con fresnos y chopos. Habitualmente hay dispuestos unos troncos que facilitan el cruce del río, y conviene asegurarse de su buen estado antes de usarlos; una vez en el lado opuesto hay otra agradable pradera. Siguiendo por la ruta, en el kilómetro 17,3 se encuentra una estupenda fuente a la derecha y unos metros más adelante la casa forestal de Los Bonales, donde hay una barrera que impide el paso de vehículos.
Este punto es un cruce importante, ya que se ha llegado a la pista forestal que recorre la orilla derecha del Guadalquivir, que se convierte en cola del embalse del Tranco cuando hay mucha agua. Hacia la derecha, esta pista recorre parajes de gran belleza y relevancia ecológica: por ella discurre la Ruta Félix Rodríguez de la Fuente, en honor del naturalista que grabó aquí algunas secuencias de «El Hombre y la Tierra», y llevaría a los miradores de Mirabueno, a 2,3 kilómetros, y de Cabeza de la Viña, a 6,6 kilómetros. Para seguir la ruta hay que girar a la izquierda, admirando los hermosos quejigos y observando que la presencia de chopos y hiedra denota la frescura del lugar pese a su baja altitud, 660 metros. A los pocos metros se llega a la piscifactoría del Aguamulas, que suele estar abierta al público, y enseguida se cruza el río por un puente, ya a pocos metros de su desembocadura.
Tras el puente, la ruta continúa junto al Guadalquivir, que queda a la derecha, bastante más ancho y manso que el Aguamulas; abundan los grandes quejigos y la vegetación de ribera está dominada por chopos, tarajes y sauces. La pista, cuyos últimos metros están asfaltados, llanea junto a unas praderías y pasa junto a un camping. En este punto la ruta se desvía hacia la izquierda por una pista más estrecha que asciende, enfilando ya hacia la aldea de Coto Ríos. Se deja el cementerio a la izquierda y se avanza por un pinar de pino carrasco con un cerrado sotobosque mediterráneo en el que abundan la encina y el lentisco.
Esta aldea, a orillas del Guadalquivir, marca el final de la larga etapa. Es una pequeña población creada a mediados del siglo XX por el Instituto Nacional de Colonización para acoger a los serranos que fueron expulsados de sus cortijos en la montaña cuando se creó el Coto Nacional de Caza de Cazorla-Segura. Posteriormente, su privilegiada situación en el valle del Guadalquivir y la cercanía de varios campings han convertido a esta joven aldea en un lugar estratégico desde el punto de vista turístico. La presencia del Guadalquivir, de aguas limpias que aún no han sido embalsadas, y las altas montañas que flanquean su valle hacen de Coto Ríos un lugar realmente encantador. Aquí arranca la segunda etapa de esta variante, que lleva a la vertiente opuesta del valle.
Más información
Otras rutas
Ruta Félix Rodríguez de la Fuente desde el km 18, con los miradores de Mirabueno (2,3 km) y Cabeza de la Viña (6,6 km)
Ciclabilidad
senda entre los km 2,9 y 8,4, con tramos de fuerte pendiente, especialmente en los últimos 700 metros
Puntos de agua
3
Desvíos recomendados
cortijo de La Fresnedilla (km 8) y cortijo del Arroyo del Hombre o del Tío Ratón, excavado en roca, a menos de 2 km del km 14,5
Enlaces con otros senderos
GR-7 (coincide desde la Hoya del Ortigal hasta Coto Ríos)
Conexiones del propio GR 247
derivación 6 (mirador de Juan León y nacimiento del Segura), etapa 17 desde Coto Ríos, etapa 16 y derivación 5 en el inicio, y etapa 2 de esta variante en el final
Servicios en ruta
- Agua potable
- Áreas de descanso
- Sombra
Recomendaciones
Descripción técnica
RUTÓMETRO
Naturaleza destacada
Flora
- pino laricio o salgareño, pino carrasco, enebros rastreros, sabinas moras, majuelo, arces, quejigos, encina, madroño, boj, lentisco, olivilla (Phyllirea angustifolia), nogales, chopos, tarajes, sauces, hiedra.
Fauna
- gamo, ciervo, muflón, jabalí, cabra montés, buitres y diversas aves rapaces, quebrantahuesos (reintroducido), trucha común, mirlo acuático. En el despiece etnográfico se cita el sapo partero ibérico (Alytes dickhilleni).