RECURSOS HISTÓRICO-CULTURALES
Dirección
Calle del Baño Moro, 4
Segura de la Sierra
CÓMO LLEGAR ›
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Segura de la Sierra
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Horario
Abierto 24 h.
Abierto 24 h.
Teléfono
953480280
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Descripción
En la visión del Profeta Mahoma, la higiene no es solo una prácca diaria, sino una manifestación de la fe misma. En el mundo islámico, el agua es considerada un regalo divino, vinculada con la sabiduría y la pureza. La cultura andalusí transformó el acto de limpiar en un rito placentero, enriquecido con aceites y esencias aromáticas. Los hammam, herederos de las antiguas termas romanas, se alzaban como templos del bienestar, con sus muros revestidos de azulejos y sus estancias divididas por arcos y columnas, techadas con bóvedas elegantes y lucernas que filtraban la luz.
Estos baños no solo eran refugios para la limpieza, sino también centros de encuentro social y comunidad. En Al-Andalus, los hammam proliferaron no solo en las ciudades, sino también en los rincones rurales, grandes y pequeños, reflejando la profunda significancia del agua en la vida musulmana. En el islam, al igual que en el cristianismo, el agua simboliza la purificación y la regeneración espiritual, un doble propósito que se realizaba en estos espacios. El hammam era un edificio de carácter público, cívico y en cierto modo sagrado. Los vecinos acudían a estos baños para asearse, cortar el cabello, depilarse, recibir masajes y, sobre todo, para socializar. Las mujeres tenían horarios distintos a los hombres, y sus visitas al baño se convertían en eventos especiales: además de los preparativos para bodas, era un lugar donde se acicalaban, charlaban y disfrutaban de pequeñas meriendas. El arsenal cosmético andalusí incluía pasta depilatoria, alheña (henna), aceites perfumados como el de violetas y jazmín, jabón arcilloso, antimonio para los ojos (kohol) y corteza de nuez para labios y encías.
En Segura de la Sierra, los baños árabes datan del siglo VIII, aunque lo que hoy podemos ver es una reconstrucción realizada en 1971 por el arquitecto Luis Berges, quien convirtió el antiguo hammam en una
casa. La falta de elementos originales complica la datación precisa, aunque se estima que los baños podrían haber sido construidos en los siglos XI o XII. El edificio presenta las características típicas de los hammam: salas frías, cálidas y calientes, todas delimitadas por arcos de herradura dobles y bóvedas de cañón con tragaluces. Las puertas entre las habitaciones no están alineadas, un diseño ingenioso para mantener el calor y evitar corrientes de aire.




